El asma es la principal enfermedad crónica entre los niños y adolescentes de la mayoría de los países industrializados. Consiste en la inflamación de las vías respiratorias ante la presencia de una amplia variedad de desencadenantes, como infecciones virales, alérgenos, ejercicio, humo del tabaco y aire de mala calidad. La inflamación hace que el aire circule con dificultad por los bronquios, provocando la aparición de tos y silbidos en el pecho, entre otros síntomas.

Con el invierno llega el frío aumenta y los catarros se intensifican. El bronquio inflamado es muy sensible a variaciones de temperatura y humedad del aire, por eso respirar aire frío, seco o muy húmedo, así como los cambios bruscos de temperatura o humedad pueden provocar el cierre de los bronquios y desencadenar una crisis asmática en los menores.

Recuerde,

su médico es quien mejor respuesta pueda dar a todas sus preguntsas sobre el asma de tu hijo/a.
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Qué hacer

si tu hijo tiene asma