Factores climáticos y asma.
Ya conocemos los desencadenantes más frecuentes de crisis de asma en los niños: alergia, catarros, ambientes irritantes (tabaco, ambientes cargados), ejercicio físico. Sin embargo hay otros desencadenantes que nos pasan más desapercibidos y si los podemos disminuir, reduciremos el riesgo de sufrir una crisis asmática. Nos vamos a ocupar de uno de ellos, de los factores climáticos: temperatura, humedad, niebla, viento y tormentas.
TEMPERATURA Y HUMEDAD
En invierno hay un pico de ingresos y de reagudizaciones por asma, sobre todo en las zonas del norte de nuestro país. Se puede atribuir a que también en esta época hay más infecciones, se acatarran más nuestros niños, pero también hay otros factores que influyen, y uno de ellos es el respirar aire frío.
El bronquio inflamado (como el del paciente asmático) es muy sensible a variaciones en la temperatura y humedad del aire, por eso respirar aire frío, seco o muy húmedo o bien cambios muy rápidos en la temperatura o la humedad (salir bruscamente a la calle) son estímulos importantes para producir su cierre y por lo tanto una crisis. No es que en las zonas frías haya más asmáticos, sino que los que hay se descontrolan con más facilidad en invierno.
Por si esto fuera poco, otro problema, relacionado con lo anterior, es la forma que tenemos de defendernos contra el frío: la calefacción; todo en exceso es malo, tanto no disponer de calefacción en las zonas frías como el usarla en exceso, porque una calefacción excesiva va a provocar una menor humedad relativa del aire (está más reseco el ambiente) y un aumento en la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior de la vivienda; conviene volver a recordar que los bronquios son muy sensibles a los cambios de temperatura y más cuanto mayor sea esta diferencia.
¿Cómo podemos defendernos?
Si estamos en la calle:
Respirar más por la nariz. De este modo el aire que llega a los bronquios va a estar más caliente y húmedo.
Abrigarse adecuadamente. Es frecuente que nuestros niños no quieran ponerse ropa de abrigo porque les molesta y dentro de las prendas de abrigo una muy importante en el paciente asmático es la bufanda, pero tiene que cubrir la boca y la nariz, porque así el aire que va a respirar va a estar menos frío y más húmedo.
Si estamos en el interior (vivienda o colegio):
Evitar exceso de calefacción, tanto en casa como en el colegio. Así se respira un aire con unas mejores condiciones de temperatura y de humedad y disminuimos la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior.
No abusar de los humidificadores. Van a aumentar el grado de humedad relativa del aire de la habitación y unido a una temperatura alta (por la calefacción), se consigue que la ropa de la habitación (cama, cortinas, alfombras, etc) sea un buen caldo de cultivo para crecimiento de ácaros y de mohos.
Evitar permanecer mucho tiempo en sitios cerrados, con escasa ventilación o presencia de muchas personas. Se produce, como en el caso anterior, un ambiente con mayor temperatura y humedad y además es el medio ideal para la transmisión de gérmenes.
Evitar cambios bruscos de temperatura. Si el contraste de temperatura entre el interior de la vivienda o del colegio y el exterior es grande, se necesita un tiempo para que el bronquio se aclimate a este cambio y se adapte a las nuevas condiciones de temperatura y humedad. Es importante tenerlo en cuenta si se vive en una casa y nada más abrir la puerta ya se sale a la calle o si el aula del colegio está próxima a la salida.
NIEBLA
No se sabe si es por la niebla o por las partículas que vayan suspendidas en la misma, pero hay un aumento en el número de asmáticos que acuden a los servicios de urgencias en las noches con niebla; coinciden también con ser noches con una mayor temperatura, por lo que el aire está más saturado de vapor de agua, con una mayor humedad, ¡buen estímulo para el cierre del bronquio!.
¿Cómo podemos defendernos?
Administración de tratamiento preventivo. Si el niño está más predispuesto a tener síntomas o una crisis de asma en una determinada situación que no podemos evitar, podemos minimizar el riesgo con la administración de tratamiento profiláctico.
VIENTO Y TORMENTAS
Estos fenómenos meteorológicos son más importantes para el paciente asmático y polínico, porque en estas condiciones se produce un aumento en la concentración de polen en el aire, que va a superar los niveles tolerados y le va a provocar síntomas. Además las tormentas provocan dos hechos: aumento de la concentración de polen por una rotura de los granos producida por la lluvia y aumento de la concentración de ozono en la atmósfera (gas irritante para los bronquios, es el que produce el olor a tierra mojada tan característico de las tormentas).
¿Cómo podemos defendernos?
Permanecer en sitios cerrados. Antes de que empiece la tormenta, sería ideal que este niño estuviera ya en su casa o en el aula del colegio, con las ventanas y puertas cerradas, para minimizar la entrada de polen en el interior.
Confío que esta información les pueda ser de utilidad, les sirva para prevenir situaciones de riesgo y así conseguir un mejor control del asma y una mayor calidad de vida en su hijo. |