Consejos prácticos
Evitar los síntomas Desencadenante: polvo doméstico
  1. Al menos una vez a la semana, lavar con agua muy caliente (55º) sábanas y mantas.
  2. No tener al niño en la misma habitación en la que se realiza la limpieza para reducir la exposición al polvo y a los irritantes de los limpiadores.
  3. Reemplazar los tejidos de lana por materiales sintéticos.
  4. Si es posible, cambiar los suelos enmoquetados por corcho, madera o baldosas.
  5. En cuanto a los artículos de limpieza es mejor utilizar fregonas o bayetas húmedas, ya que la limpieza en seco solo mueve estas pequeñas partículas a otros lugares.
  6. Forrar colchones y almohadas con fundas especiales o impermeables contra irritantes alérgicos.
  7. En las habitaciones infantiles evitar la presencia de muñecos de trapo y peluche, y si no se pueden omitir, lavarlos con frecuencia.
  8. Existen aspiradores con filtros y bolsas especiales que atrapan las sustancias irritantes de forma más eficaz que las escobas o mopas que tan sólo las levanta y mueve.
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