El médico aconseja
Consejos de expertos ¡Nos vamos de vacaciones! Dr. Manuel Boque...

¡Nos vamos de Vacaciones!

Hola a todos: pues si, nos vamos de vacaciones y cuando digo nos vamos lo digo porque el asma también se viene con nosotros y por ello me gustaría comentar algunas cosas que pudieran ser de ayuda en el manejo de nuestros pequeños pacientes.

ESTAR PREPARADO

Es probablemente el único consejo, y estar preparado implica:

  • Saber reconocer los síntomas de asma
  • Evitar los posibles desencadenantes
  • Cumplir el tratamiento y conocer las medicaciones
  • Saber qué hacer en una situación de emergencia
  • Me atrevo a decir que en general casi todos habréis hecho ya un plan de viaje considerando posibles contingencias, si no es así no os olvidéis de que las tareas, en el asma, tienen que ser compartidas entre cuidadores y pacientes. Por tanto, antes de salir comentad con vuestro médico todas las posibles dudas que os puedan surgir atendiendo a los puntos que os he comentado más arriba.

Estas mismas preocupaciones y la manera de resolverlas deben ser compartidas con profesores y cuidadores en el caso de que los pacientes se vayan de vacaciones a un campamento.

No obstante, a veces sucede que nos vamos de vacaciones a una casa que ha estado deshabitada la mayor parte del año y que como consecuencia ha acumulado polvo y humedad. Es particularmente importante que antes de viajar se haga una limpieza a fondo que incluya aspirado de colchones para evitar en lo posible la exposición a ácaros en pacientes alérgicos.

DIVERTIRSE

Este es el objetivo fundamental de las vacaciones y consideramos que puede cumplirse perfectamente y sin limitaciones en todos nuestros pacientes.

En general los niños asmáticos van a tener una actividad física que no tiene que ser limitada por su asma. El ejercicio regular es beneficioso para todo el mundo y particularmente para los individuos con asma. Algunas veces los padres piensan que los niños deberían evitar el ejercicio porque temen que pueda desencadenar un episodio de asma, pero nos atrevemos a decir que un ejercicio moderado va a aumentar no solamente el bienestar emocional sino también físico y puede ayudar a controlar la enfermedad.

A continuación damos unos consejos para poder disfrutar del ejercicio y del deporte:

  • EJERCICIOS MÁS ADECUADOS: Si bien con el adecuado tratamiento y supervisión médica los pacientes con asma pueden practicar cualquier tipo de deporte, lo primero que debemos saber es que existen deportes más asmogénicos (es decir, más proclives a desencadenar asma) que otros. Por ejemplo, la carrera libre, sobre todo en ambiente frío, no es aconsejable. Deportes con bajo riesgo de asma son la natación o aquellos ejercicios que impliquen paradas y continuaciones, como por ejemplo el tenis. Además se puede prevenir la aparición de síntomas usando un broncodilatador o un antileucotrieno antes de iniciar el ejercicio.
  • AMBIENTES MÁS ADECUADOS: Es importante respirar por la nariz, ya que la vía nasal actúa como filtro natural y consigue humidificar y acondicionar el aire a la temperatura adecuada. De aquí la importancia de mantener una vía aérea sin obstrucción o permeable con el uso adecuado de la medicación apropiada. Por supuesto que si existe una alergia a pólenes los días soleados y de viento o bien cuando los recuentos de pólen son altos estaría desaconsejado el ejercicio al aire libre. Recordad también que los irritantes inespecíficos como el humo de tabaco o las concentraciones de cloro en piscinas cubiertas pueden actuar como desencadenantes de síntomas.

JUGAR EN EQUIPO

Con esto no me refiero al hecho de que tengamos que participar en todos los juegos de nuestros pacientes, cuando digo jugar en equipo me refiero a que médico, paciente y cuidadores deben compartir responsabilidades.

Existen preocupaciones en los padres acerca del hecho de que sus hijos estén tomando medicación regularmente, pero es importante hacer notar que el “tener asma” no implica “padecer de asma” y la base de esta ausencia de padecimiento radica en cumplir con la toma de medicación. Por otra parte, las medicaciones actuales tienen un amplio margen de seguridad lo cual hace bastante improbable la aparición de efectos adversos.

Hablar abiertamente con los niños puede ser de inmensa ayuda, dialogar sobre el asma antes o después de una crisis ayudará a los niños a solucionar problemas emocionales que pudieran surgir, al mismo tiempo que puede ayudar a identificar desencadenantes y ajustar las necesidades de medicación. Si el paciente conoce los factores que precipitan sus crisis y las posibilidades del tratamiento será mucho más fácil el control.

Por último, no olvidarnos de un hecho trascendental: LOS NIÑOS APRENDEN LO QUE VIVEN. Nuestras reacciones, acciones y emociones, ligadas a un ataque de asma, deben estar dirigidas a minimizar el impacto sobre el niño y ello les ayudará a adquirir un concepto de que el manejo de la enfermedad y el control no solamente es posible sino que fácilmente alcanzable.

Espero que estas líneas os ayuden a iniciar estas vacaciones con un espíritu de alegría y optimismo. ¡A divertirse y hasta la vuelta!

Dr. Manuel Boquete,

Jefe del Servicio de Alergopediatría del Hospital Xeral Calde, de Lugo.

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