Aunque el asma es una enfermedad crónica no tiene por qué ser un trastorno que disminuya la calidad de vida de quien lo padece, siempre y cuando se controle la enfermedad, es decir, se tomen las medidas de seguridad y terapéuticas necesarias y se cumpla el tratamiento tal y como haya explicado el médico. 
PAUTAS PARA UN CONTROL EFICAZ DE LOS SÍNTOMAS ASMÁTICOS:
- Evitar los desencadenantes (cuando son conocidos) de las crisis de asma.
- Tomar la medicación que controla la enfermedad para prevenir la aparición de síntomas de forma correcta.
- Reconocer y tratar los síntomas en cuanto aparezcan.
- Llevar un “diario del asma”, es decir, un control por escrito de la evolución de los síntomas para poder informar al médico del día a día del niño.
Si se cumplen estos cuatro puntos que acabamos de citar:
- El paciente podrá participar en cualquier tipo de actividad, deportiva o no, sin temor a la aparición de síntomas.
- Se evitarán visitas a los servicios de Urgencia hospitalarios.
- Se evitarán o reducirán en gran medida las ausencias en el colegio (con el consecuente absentismo laboral que ello provoca en los padres).
- El control de la enfermedad del niño será mayor.
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¿CON QUÉ FRECUENCIA CONVIENE VISITAR AL MÉDICO?
Aunque puede variar, en general:
- Un niño asmático debe visitar al médico al menos dos veces al año.
- Si está medicado, al menos cada tres meses.
- Si padece crisis frecuentes, como mínimo cada dos semanas.
Cuando tenga que llevar al niño al médico tenga en cuenta que:
- Es muy práctico llevar por escrito un diario en el que se refleje cuándo y cómo han sido las crisis del niño desde la última vez que fueron a la consulta.
- Es interesante que el niño cuente al médico lo que siente, independiente de que lo hagan también los padres. Si el niño es muy pequeño se puede ayudar de dibujos para expresar cómo se siente.

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