¿Se contagia mi hijo en la guardería? Dr. San...

El asma es una enfermedad que en múltiples ocasiones se inicia en los primeros años de la vida. Aproximadamente 1-2 de cada 5 niños, padecen episodios de obstrucción bronquial reversible que pueden clasificarse como asmáticos.

En los niños de corta edad, con frecuencia empleamos la palabra “asma” para definir una serie de síntomas típicos de los cuadros de obstrucción bronquial caracterizados por la presencia de sibilantes, tos y dificultad respiratoria.

El seguimiento durante más de 20 años de una serie de 1246 recién nacidos, ha permitido describir tres tipos de niños con sibilantes: 1) Lactantes con sibilantes transitorios, 2) Niños con sibilantes persistentes sin base alérgica y 3) Niños con sibilantes persistentes con base alérgica.

El manejo de estos niños pequeños con sibilantes es con frecuencia complicado dado la incierto de su etiología, dependiendo tanto de un correcto diagnóstico como de la elección de un tratamiento apropiado. La mayoría de los niños pequeños del primer grupo, tienen sibilantes recurrentes transitorios asociados a infecciones originadas por virus, que habitualmente mejoran en los siguientes años.

Con el fin de evitar que estos episodios obliguen al ingreso en el hospital, las medidas de prevención y el tratamiento con medicamentos, que incluyen tanto los dirigidos a controlar la inflamación bronquial (corticoides inhalados o antileucotrienos) como los dirigidos a solucionar la obstrucción del bronquio en los momentos de agudización, son necesarios.

Muchas madres nos preguntan si es conveniente llevar a los niños a la guardería. Las guarderías representan en este momento una verdadera necesidad para los padres, constituyendo el primer escalón en los formación social de los niños. Es habitual que una gran parte de estos pequeños, presentan frecuentes infecciones respiratorias que obligan muchas veces a dejarlos en casa. El enfrentarse a estas infecciones constituye una situación normal que ayuda al desarrollo de su sistema defensivo de nuestro organismo.

No obstante, hemos de tener en cuenta lo siguiente:

Por un lado está descrito que los niños que inician la guardería a los 6 meses, presentan a posteriori una menor incidencia de asma. Las infecciones respiratorias frecuentes apoyan el desarrollo de sus defensas frente a las infecciones, retrasando o impidiendo el desarrollo de las defensas relacionadas con la alergia.

Por otro, es también conocido que los niños pequeños que presentan infecciones respiratorias frecuentes pueden tener una mayor frecuencia de bronquitis, ya que los virus producen una inflamación de los bronquios que favorece la repetición de los episodios.

En conclusión podemos aconsejar que los niños con infecciones respiratorias de poca importancia (catarros) pueden continuar con su actividad habitual, mientras que en los que la presencia de infecciones es más importante (bronquitis obstructivas) es preferible que durante un tiempo a determinar por el pediatra se queden en casa.

 

 

Dr. Santos Liñán

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