Consejos prácticos
Evitar los síntomas
Desencadenante: polvo doméstico
- Al menos una vez a la semana, lavar con agua muy caliente (55º) sábanas y mantas.
- No tener al niño en la misma habitación en la que se realiza la limpieza para reducir la exposición al polvo y a los irritantes de los limpiadores.
- Reemplazar los tejidos de lana por materiales sintéticos.
- Si es posible, cambiar los suelos enmoquetados por corcho, madera o baldosas.
- En cuanto a los artículos de limpieza es mejor utilizar fregonas o bayetas húmedas, ya que la limpieza en seco solo mueve estas pequeñas partículas a otros lugares.
- Forrar colchones y almohadas con fundas especiales o impermeables contra irritantes alérgicos.
- En las habitaciones infantiles evitar la presencia de muñecos de trapo y peluche, y si no se pueden omitir, lavarlos con frecuencia.
- Existen aspiradores con filtros y bolsas especiales que atrapan las sustancias irritantes de forma más eficaz que las escobas o mopas que tan sólo las levanta y mueve.