Infecciones respiratorias
Las infecciones respiratorias pueden ser una de las maneras por las que se inicia la inflamación de los pulmones que subyace en el asma. Las infecciones víricas pueden alterar las vías aéreas y generar por tanto una inflamación seguida de hiperreactividad de los bronquios. De ahí que las infecciones respiratorias (resfriados, bronquitis, bronquiolitis), tan frecuentes en invierno, deban vigilarse atentamente ante la posibilidad de que desencadenen una crisis.
Animales y mascotas
Los síntomas asmáticos ante la presencia de animales se deben a que el organismo de los niños asmáticos es sensible a los alergenos que se encuentran en la saliva, orina, heces, pelo o plumas de los mismos.
El niño podrá tener estos síntomas ante un sólo tipo de animales (los gatos es lo más frecuente) o ante cualquier tipo de animal. Además, si convive con un animal, tendrá reacciones estando o no su mascota presente, ya que aunque el animal no esté a la vista los alergenos, en forma de pequeñas partículas, se encuentran circulando por el aire, en los muebles y en las moquetas.
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Tormentas, cambios bruscos de temperatura
Las condiciones climatológicas externas pueden afectar a los asmáticos de muchas formas, por ejemplo los cambios bruscos de temperatura (que favorecen la aparición de infecciones respiratorias), así como los días calurosos y húmedos o las tormentas, que remueven los pólenes.
Polvo doméstico
Los ácaros de polvo son la fuente más importante de alergenos en todo el mundo. Son microorganismos similares a las arañas que se alimentan de las escamas muertas de la piel humana y que se encuentran en colchones, camas, muebles, alfombras y cortinas.
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Árboles, plantas y otros productores de polen
Los granos de polen son una de las principales causas de reacciones alérgicas y producen rinitis y conjuntivitis además de asma. Son minúsculos y pueden incrementar los síntomas asmáticos y alérgicos incluso a kilómetros de su punto de origen. Existen muchos tipos (el polen del olivo, por ejemplo) por lo cual es beneficioso saber cuáles son perjudiciales a través de unas pruebas diagnósticas.
Tabaco Debido a su gran contenido en irritantes y tóxicos químicos incrementa los síntomas de aquellos que tienen problemas respiratorios. Múltiples investigaciones muestran que los niños y los fumadores pasivos tienden a padecer más infecciones respiratorias, asma o complicaciones alérgicas como sinusitis o bronquitis frente a aquellos que no fuman ni se encuentran expuestos a la inhalación de humo. Picor o secreción ocular, congestión nasal, tos, estornudos, así como dificultad para respirar son los síntomas más comunes producidos por el tabaco.
Alimentos
Ante una alergia alimentaria pueden aparecer múltiples síntomas que abarcan desde problemas dermatológicos (enrojecimiento de la piel, erupciones y eczemas) e intestinales (dolor abdominal, diarrea y vómitos) hasta dificultad para respirar por la inflamación de las vías respiratorias e incluso cuadros más graves llamados “shocks anafilácticos”.
La leche, huevos, pescado, cacahuetes, soja y trigo, son alimentos que suelen dar problemas a las personas que son hipersensibles a los mismos.
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Cucarachas
Dentro del hogar son la plaga más común y que más alergias produce. Existe un estrecho vínculo entre la presencia de estos insectos y un incremento de los síntomas asmáticos en aquellas personas que son alérgicos a ellos.
Contaminación
En las grandes ciudades el asma está muy relacionada con la contaminación ambiental, ya que las emisiones de los coches (en particular aquellos que funcionan con diesel) y de las calefacciones aumentan la sensibilidad de las vías aéreas de los niños asmáticos.
Humedad, moho y hongos
El moho es un agente alérgico que puede encontrarse tanto en el interior como en el exterior de las casas. No hay una estación definida para su aparición dentro del hogar, pero de puertas afuera parece ser más abundante desde la primavera hasta las primeras heladas. En cambio los hongos, cuyas esporas también causan síntomas asmáticos, son más abundantes a finales de verano y en otoño.
Lugares como el garaje, techos, áticos, baños y cocinas son los que pueden albergar humedad interior.
Emociones extremas
Las expresiones extremas de emoción, como el llanto, la risa, la ira o el temor, así como el nerviosismo, pueden producir problemas respiratorios en los niños asmáticos
Ejercicio
El ejercicio produce una hiperventilación que puede desencadenar por si misma síntomas asmáticos tales como tos o respiración entrecortada.
El “asma inducido por ejercicio” está presente en el 70-80% de los pacientes asmáticos, y produce una falta de aire después de realizar algún esfuerzo, no durante la práctica de dicho ejercicio o esfuerzo físico.
Este tipo de reacción se agrava en los sitios secos y fríos, por lo que ejercicios como natación o practicar deporte en recintos cerrados es una buena manera de prevenir la aparición de síntomas.
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